Saltar al contenido
Proyecto de actividad

Proyecto de actividad de central hortofrutícola en Moguer

Moguer (Huelva)·Licencia 2019·José Antonio Gil Moreno
Interior de una central hortofrutícola con cámara frigorífica y línea de manipulado de fruta en Moguer
Ficha del proyecto

Datos técnicos

Localización
Moguer (Huelva)
Tipo de actuación
Proyecto de actividad — licencia de actividad y apertura
Trámite ambiental
Calificación Ambiental (Ley GICA 7/2007, epígrafe 10.22; Decreto 297/1995)
Uso
Central hortofrutícola: manipulado, envasado y conservación de fruta
Superficie construida
426,99 m² (383,00 m² planta baja + 43,99 m² entreplanta de oficinas)
Superficie útil
396,68 m²
Clasificación RSCIEI
Establecimiento Tipo C — Riesgo Intrínseco Bajo (nivel 2)
Cámara frigorífica
≈ 204 m³; potencia frigorífica instalada 70,7 kW (≈ 60.630 frig/h)
Refrigerante
R-449A
Potencia eléctrica prevista
44,17 kW (acometida trifásica 400 V)
Antecedente
Proyecto de construcción de la nave (redacción COI, 2017)
Año
2019

Situación de partida

El promotor, una empresa agrícola de la zona de Moguer, necesitaba poner en marcha una central hortofrutícola para el manipulado, envasado y conservación en frío de fruta sobre una nave de su propiedad situada en suelo no urbanizable.

COI ya había redactado el proyecto de construcción de la nave años antes, de modo que partíamos de una edificación terminada y con licencia de utilización. El encargo ahora era distinto y más exigente: dotar a esa nave de toda la actividad industrial —proceso de manipulado, cadena de frío, instalaciones y medidas de seguridad— y obtener la licencia de actividad y apertura.

Una central hortofrutícola no es un almacén. Es una instalación agroalimentaria con cadena de frío, manipulación de producto fresco, exigencias higiénico-sanitarias y un proceso productivo que hay que documentar y justificar de principio a fin. Ese fue el núcleo del trabajo.

Los retos técnicos

¿Tienes un proyecto parecido?

Pide presupuesto sin compromiso. Te respondemos en menos de 24 horas.

Solicitar presupuesto

El proceso de manipulado y la memoria higiénico-sanitaria

El corazón del proyecto es el proceso productivo: recepción de la fruta de campo, preenfriado, descarga en el alimentador, control de calidad y pesaje, envoltura en flow-pack, encajado y paletizado, y paso final a cámara hasta su expedición.

Documentar esto exige una memoria higiénico-sanitaria completa: separación física de los flujos de personal y de mercancía para evitar contaminaciones cruzadas, acabados sanitarios (uniones redondeadas pared-suelo, superficies lavables, mesas de acero inoxidable), luminarias estancas en las zonas de manipulado, control de plagas sin productos químicos, vestuarios y aseos independientes de las zonas de almacenamiento, y trazabilidad de entradas y salidas de cámara. Diseñamos la distribución para que el producto avance en un solo sentido, sin retrocesos ni cruces.

El dimensionado de la cámara frigorífica

La conservación del producto descansa sobre la cámara frigorífica, y aquí el cálculo lo es todo. Computamos todas las cargas térmicas: transmisión por cerramientos, servicio e iluminación, infiltraciones y renovaciones de aire, enfriamiento del género entrante, calor de respiración del propio fruto (entrante y almacenado) y aportación de los ventiladores. El resultado: una demanda de 532.547 kcal/día, equivalente a unas 44.379 frig/h en las 12 horas de funcionamiento previstas.

Sobre esa base seleccionamos un equipo de 70,7 kW de potencia frigorífica, resuelto con dos compresores y dos evaporadores en lugar de uno solo. La redundancia da margen de reserva y versatilidad de funcionamiento: la cámara sigue operando aunque uno de los equipos esté en mantenimiento o parada. Se proyectó con refrigerante R-449A (grupo de alta seguridad, no inflamable).

Seguridad contra incendios en establecimiento industrial

Una central hortofrutícola es un establecimiento industrial, así que aplica el RSCIEI (RD 2267/2004), no solo el CTE. Caracterizamos la nave como Tipo C (industrial aislado) y calculamos la carga de fuego ponderada de los dos usos presentes —la propia central y la oficina de la entreplanta—, obteniendo un total de 779,40 MJ/m², que sitúa el establecimiento en Riesgo Intrínseco Bajo, nivel 2. A partir de ahí se justificaron sectorización, resistencia al fuego de los elementos, recorridos y salidas de evacuación, extintores, alumbrado de emergencia y señalización.

La calificación ambiental (GICA)

Por superar los 300 m² construidos, la actividad está sujeta a Calificación Ambiental según el Anexo de la Ley GICA 7/2007 (epígrafe 10.22, "centrales hortofrutícolas") y el Decreto 297/1995. El proyecto incorpora el análisis ambiental correspondiente: gestión de residuos (envases, plásticos, cartón), control de ruido y vibraciones de la maquinaria (anclajes antivibratorios, separación de muros), y la solución de saneamiento propia de un emplazamiento sin red urbana —vertido a depósito estanco con vaciado por gestor autorizado—. La actividad se acredita sin emisiones a la atmósfera.

Resultado

La nave quedó documentada como una central hortofrutícola completa, lista para tramitar la licencia de actividad y apertura ante el Ayuntamiento y para su inscripción en el Registro Industrial de la Junta de Andalucía. El proyecto integró en un único documento técnico el proceso de manipulado, la cadena de frío, las instalaciones eléctricas, la protección contra incendios industrial, las condiciones higiénico-sanitarias y la calificación ambiental: todo lo que una instalación agroalimentaria de este tipo necesita para funcionar de forma legal y segura. La instalación está construida y en uso.

Compartir: