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Naves industriales

Dos naves industriales adosadas en Moguer: compartir estructura para ahorrar en la ampliación

Moguer (Huelva)·Licencia 2024·José Antonio Gil Moreno
Fachada de dos naves industriales adosadas en el polígono La Jara de Moguer
Ficha del proyecto

Datos técnicos

Cliente
Transportes Eufrasio
Ubicación
Polígono industrial La Jara, Moguer (Huelva)
Tipología
Dos naves industriales adosadas con estructura compartida
Superficie
928,93 m² construidos (466,28 + 462,65 m²)
Sector
Transporte y logística
Estructura
Pórticos metálicos con cerramientos de hormigón; medianería estructural compartida
Cimentación
Losa de canto variable (50/30 cm) sobre terreno mejorado
Tramitación
Licencia municipal de obras (Ayto. de Moguer); proyecto inicial + reformado
Servicios de COI
Proyecto de las dos naves + dirección de la ejecución de obra
Proyecto visado
2024 (COITI Huelva)
Estado actual
Construidas y en uso

Situación de partida

Transportes Eufrasio tenía en marcha el proyecto de una nave industrial en el polígono La Jara de Moguer. Antes de construirla, su actividad cambió de escala: necesitaba una segunda nave en la parcela colindante. La pregunta era cómo hacerla.

La respuesta fácil habría sido proyectar la segunda nave como una obra independiente, con su propia estructura completa. Pero eso significaba duplicar pilares, cimentación y cerramientos justo en la línea donde las dos naves iban a tocarse. Se optó por algo más inteligente: rediseñar el conjunto para que las dos naves compartieran estructura.

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1. Compartir estructura: ampliar sin duplicar

El reformado recalculó las dos naves como un conjunto, de forma que comparten la línea de pórticos medianera. Al adosar la segunda nave a la primera, esa línea estructural sirve a las dos a la vez: una sola fila de pilares, una sola cimentación bajo ellos y un solo cerramiento, en lugar de dos.

Para el cliente, el ahorro es directo y tangible: se evita duplicar pilares, zapatas y pared medianera en todo el frente de contacto entre naves. Menos material, menos coste de ejecución y mejor aprovechamiento de las dos parcelas. Es la diferencia entre tratar una ampliación como un proyecto aislado o como una pieza pensada para encajar con lo que ya existe.

2. Losa de canto variable sobre terreno de baja capacidad portante

El terreno tenía una capacidad portante baja —tensión de trabajo de apenas 1 kp/cm²—. La cimentación se resolvió con una losa de canto variable: más canto (50 cm) donde la estructura concentra esfuerzos y menos (30 cm) donde no hacen falta, optimizando el hormigón en lugar de sobredimensionar toda la losa por igual. Por debajo, una mejora del terreno mediante tongadas de suelo seleccionado compactado, y un sistema de drenaje por la presencia de nivel freático en profundidad.

3. Pensada para construirse por fases

El conjunto se diseñó para poder ejecutarse por fases, de modo que el promotor pudiera escalonar la inversión sin comprometer la coherencia estructural del conjunto. La estructura compartida se calculó para funcionar en cada fase y al completarse.

Resultado

Las dos naves están hoy construidas y en uso. Transportes Eufrasio amplió su superficie a cerca de 930 m² entre las dos sin duplicar la estructura en la línea de contacto, con una cimentación ajustada a un terreno flojo y un conjunto coherente. Un caso que demuestra que la mejor forma de ahorrar en una ampliación no es recortar, sino proyectar pensando en cómo encajan las piezas.

Vista del volumen de las naves industriales adosadas con cerramiento de hormigón en Moguer
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