Nave industrial en Lepe: dirección de obra entre medianeras y bajo lluvia

Datos técnicos
- Cliente
- Promotor privado (proyecto anonimizado)
- Ubicación
- Lepe (Huelva), polígono industrial
- Tipología
- Nave industrial entre medianeras, preparada para entreplanta futura
- Superficie
- 336,40 m² construidos (parcela de 330 m²)
- Estructura
- Pórticos metálicos; medianeras de placas de hormigón
- Cimentación
- Sobre terreno mejorado con relleno de suelo seleccionado compactado
- Tramitación
- Licencia municipal de obras (Ayto. de Lepe)
- Servicios de COI
- Proyecto + dirección de la ejecución de obra + coordinación de seguridad y salud
- Proyecto visado
- Enero 2025 (COITI Huelva)
- Estado actual
- Terminada y en uso
Situación de partida
El encargo era una nave industrial de 336 m² en un polígono de Lepe, en una parcela estrecha de 330 m² flanqueada por naves existentes a ambos lados y preparada para añadir una entreplanta en el futuro. Sobre el papel, una nave de pórticos metálicos sin mayor complicación.
El reto no estaba en el proyecto, estaba en la obra. Construir entre dos medianeras, sobre un terreno arcilloso y con la climatología en contra, convierte una nave aparentemente sencilla en un ejercicio de dirección de obra a pie de tajo. Y ahí es donde se decide que una obra salga bien.
Los retos de la dirección de obra
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Solicitar presupuesto1. Construir entre dos medianeras
La parcela está encajada entre dos naves ya construidas. Eso condiciona toda la ejecución: la cimentación se ejecuta pegada a las estructuras vecinas sin afectarlas, los cerramientos medianeros se resuelven con placas de hormigón de 12 cm contra esos límites, y el espacio para acopios, maquinaria y movimiento en una parcela tan ajustada hay que coordinarlo al milímetro. No es lo mismo levantar una nave exenta en campo abierto que hacerlo en una manzana industrial consolidada.
2. Terreno arcilloso y climatología adversa
El terreno tenía arcillas margosas plásticas. Con lluvia, ese tipo de suelo se convierte en un barrizal que impide trabajar: el agua se acumula en las zanjas y la explanada pierde toda capacidad de trabajo. La dirección de obra tuvo que gestionarlo en tiempo real: mejora del terreno con relleno de suelo seleccionado compactado, control de la ejecución de la cimentación buscando ventanas de tiempo seco, y achique y gestión del agua para poder hormigonar en condiciones.
Esto es exactamente lo que un proyecto no puede prever del todo y que decide el director de obra cuando está allí. La diferencia entre una cimentación bien resuelta y una obra parada acumulando sobrecostes está en esas decisiones a pie de tajo.
3. Una nave preparada para crecer
La estructura de pórticos metálicos se dimensionó para admitir una entreplanta futura sin necesidad de refuerzos posteriores, dentro de los 7 metros y dos plantas que permite el polígono. El cliente puede ampliar su superficie útil más adelante sin rehacer lo construido: una decisión de proyecto que le ahorra dinero el día de mañana.
Resultado
La nave se terminó y está hoy en uso. La obra superó su fase más delicada —la cimentación entre medianeras, sobre terreno arcilloso y con la lluvia en contra— y se ejecutó conforme a proyecto, con la estructura lista para una futura ampliación. Un caso que resume bien por qué la dirección de obra no es un trámite: es la garantía de que lo proyectado se construye bien, también cuando el terreno y el tiempo no acompañan.
